Organizaciones de 22 países participaron en el webinar “El Rol de la Sociedad Civil y sus Estrategias de Incidencia Política en Iberoamérica”, donde se advirtió sobre el cierre del espacio cívico y se delinearon estrategias para fortalecer la acción colectiva en la región.
La sociedad civil iberoamericana enfrenta un momento crítico. Las restricciones al espacio cívico, el debilitamiento institucional y el aumento de desigualdades están redefiniendo su rol en la región.
Ese fue el punto de partida del webinar “El Rol de la Sociedad Civil y sus Estrategias de Incidencia Política en Iberoamérica”, desarrollado en el marco del proyecto Iberoamérica en Red, que reunió a organizaciones, redes y especialistas de los 22 países.
El diagnóstico fue compartido: el espacio para incidir se está reduciendo. Pero también lo fue la respuesta: la articulación, la acción colectiva y la estrategia son hoy más necesarias que nunca.
Una región con menos espacio para incidir
Durante el encuentro, se advirtió que el cierre del espacio cívico no es un fenómeno aislado, sino una tendencia que atraviesa tanto América Latina como Europa.
Las organizaciones enfrentan restricciones legales, criminalización y una creciente dificultad para influir en la toma de decisiones públicas.
En este contexto, la incidencia ya no puede entenderse como un ejercicio técnico o aislado, sino como una práctica política que requiere nuevas estrategias.
Incidir hoy: entre el diálogo y la acción
Uno de los principales consensos del webinar fue que la incidencia efectiva exige combinar múltiples formas de acción.
“La incidencia implica dialogar con las instituciones, pero también ejercer presión democrática desde afuera”, señaló Gérard Karlshausen, al destacar la necesidad de equilibrar el trabajo institucional con la movilización social.
En la misma línea, se insistió en que la incidencia no puede quedarse en el diagnóstico. “La incidencia es transformar las luchas locales en propuestas de política pública”, explicó Mila Reynolds, subrayando la importancia de convertir la experiencia territorial en decisiones estructurales.
Otro de los puntos centrales fue la necesidad de fortalecer alianzas.
En un escenario donde múltiples organizaciones trabajan sobre problemáticas similares, la fragmentación se convierte en una debilidad.
“La incidencia solo es posible desde el esfuerzo colectivo y la articulación”, afirmó , quien también enfatizó el rol de la participación ciudadana como base de cualquier proceso de cambio.
Esta articulación no solo implica coordinación, sino también confianza, objetivos comunes y capacidad de acción conjunta a nivel regional.
El webinar también dejó claro que la incidencia requiere sustento técnico.
“No basta con denunciar, necesitamos evidencia para dialogar e incidir”, señaló Reynolds, en referencia al rol de los datos, el monitoreo y el análisis en la construcción de propuestas.
Pero incluso eso no es suficiente si no existen condiciones mínimas. “Defender el Estado de derecho es condición para cualquier proceso de incidencia”, advirtió Karlshausen, en un contexto donde las democracias enfrentan tensiones crecientes.
A esto se suma un elemento clave: la participación.
“No hay incidencia efectiva sin participación ciudadana y sin condiciones democráticas”, agregó Quintanilla.
El webinar forma parte del proyecto , una iniciativa que busca fortalecer la articulación y la capacidad de incidencia de la sociedad civil en la región.
A través de estos espacios, se promueve el intercambio de experiencias, la construcción de agendas comunes y el desarrollo de estrategias colectivas frente a los desafíos actuales.
Este primer encuentro marca el inicio de un proceso más amplio.
Los próximos webinars buscarán profundizar en herramientas concretas para incidir, fortalecer alianzas y posicionar a la sociedad civil como un actor clave en la toma de decisiones.